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.:Basculación de carrocerías:.


 

 

 

Basculación de carrocerías:

El tema de la basculación es uno de los menos hablados, sin embargo es un apartado muy importante, prueba de ello es que hasta los propios fabricantes se esfuerzan en diseñar e incluso publicitar como elemento de competición vehículos con chasis y tornillos que favorezcan dicho movimiento libre de carrocería.

Veamos un rápido apunte histórico: El descubrimiento "oficial" de la basculación es relativamente reciente, en concreto hace 7 años que se usa, cuando en plena "era McLaren GTR" apareció en las competiciones catalanas un Porsche 911 GT1 también de Ninco, auténtica "lata de sardinas" con las preparaciones hasta el momento vistas, pero ese nueveonce era imbatible, arrasó sin concesión a los todopoderosos McLaren, la explicación estaba en los tornillos, no estaban apretados del todo... Ese coche suspuso un antes y un después, automáticamente todos los coches del mercado tenían una posibilidad nueva de reglaje, los cronos de clubes y escuderías cayeron y cayeron hasta llegar a la inevitable controversia reglamentística, muchos reglamentos importantes llegaron a prohibir bajo exclusión la basculación de las carrocerías obligando a apretar fuerte los tornillos mientras que otros reglamentos limitaban la altura de basculación a 2 mm. Hoy recordando esto, cuando la basculación es algo admitido "de calle" vuelvo a confirmar lo cerradas y enfermizamente conservadoras que pueden ser nuestras mentes (o las de algunos) ante los avances y mejoras que lógicamente aportó, aporta y aportará el tiempo.

La finalidad de la basculación es lógica, minimizar las inercias que genera el vehículo como bloque en las curvas, estas inercias dependen directamente de dos factores: el tamaño (largo x ancho x alto) y la masa. Dependiendo de estos factores cada vehículo tendrá un comportamiento y unas reacciones diferentes frente a la basculación.

La masa determina la cantidad de basculación así como su lugar, más delante, más detrás o incluso basculaciones laterales asimétricas que también pueden ser determinadas por el trazado de la pista. Supongamos una carrocería ideal de cero gramos, entonces las inercias de la carrocería no existirán (las resistencias de la aerodinámica a estas magnitudes no influirán de forma apreciable), ahora pensemos en la pesada cabina de un camión, es fácil entender como actua la inercia de la masa (no, ese grandullón verde no). La carrocería hipotética de cero gramos no necesita basculación, mientras que el segundo ejemplo necesitará mucha basculación.

El tamaño de las carrocerías determina la distribución de la masa, por tanto una carrocería por ejemplo de un CLK DTM que es estrecha, elevada y con un centro de gravedad elevado influirá negativamente un exceso de basculación provocará un balanceo de la masa que nos podrá hacer volcar, en cambio una basculación nula también tendrá este efecto debido a que el elevado centro de gravedad arrastrará consigo al chasis levantándolo y saliéndonos del carril. Una barqueta ligera resistirá mucha basculación, pero en exceso y por acción de la velocidad (fuerza centrífuga) nos aumentará la derrapada.

Así pues resumiendo a grandes trazos tenemos como conclusión que la basculación será diferente en cada coche, dependiendo de las dimensiones, peso y distribución de peso de la carrocería, en exceso puede provocar salidas de trazada y la carencia nos arrastrará hacia fuera del carril nuestro coche así que no podremos aflojar a destajo ni dejar apretado, deberemos encontrar el punto justo, cada coche tiene el suyo y no es difícil de encontrar, sólo hay que dedicar un rato al reglaje.

La forma de reglarlo no está escrita en ninguna enciclopedia, pero una forma que uso y me va muy bién es la siguiente: partimos del coche con los tornillos apretados pero sin forzar de modo que si aflojamos el tornillo trasero el delantero apretado no impida la basculación (supongamos que sólo tiene 2 tornillos, uno delantero y uno trasero), rodamos un rato para adaptarnos al coche y tomamos algún crono, acto seguido aflojamos un poquito el tornillo delantero, rodamos, hacemos cronos y observamos como ha reaccionado el cambio, seguramente notaremos el morro más seguro, continuaremos aflojando hasta que la mejora desaparezca y habremos encontrado el punto justo. Apretamos el tornillo delantero y repetimos el proceso con el trasero, aflojamos progresivamente hasta encontrar el punto en el que el crono no se nos vuelva en contra.

Otro punto a tener en cuenta es la libertad de movimiento, hay carrocerías que imposibilitan la basculación, normalmente por el diseño del chasis que utiliza elementos de este para sujetar la carrocería, un claro ejemplo es el BMW M1 de Exin, cuyo radiador delantero y calandra posterior que forman parte del chasis han sido diseñadas expresamente para utilizarse sin tornillos encajando a presión en la carrocería. En este caso tenemos la opción de cortar estos elementos (calandras, parachoques, tubos de escape, etc) y pegarlos a la carrocería de forma que no interfieran posteriormente en el movimiento de basculación, sin embargo este punto infringe la mayoría de reglamentaciones actuales por tanto antes de nada consultaremos el reglamento sobre el cual nos regiremos. Otras carrocerías rozan con el chasis de forma que se entorpece el movimiento, si el reglamento nos lo permite lijaremos unas décimas de milímetro el perímetro del chasis. Los tornillos también pueden ser un problema si son demasiado gruesos, o por el contrario el paso del tornillo es estrecho o irregular, entonces podemos sustituir los tornillos por unos más estrechos, y trabajarlos con una lima en su parte más cercana a la cabeza para limitar la rosca, algunos fabricantes comercializan tornillos de este tipo.

Albert Jobal

 

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