Introducción
Las
finalidades de esta serie de artículos son varias, el principal
objetivo es conseguir decorar cualquier coche a escala de la forma
que queramos. Para esto no me queda más remedio que estructurarlo
en varias secciones debidamente especificadas según los
pasos a realizar o los niveles de dificultad de los acabados finales.
Vamos a mostrar entre otras cosas como quitar la pintura, como
pintar en uno o varios tonos, degradados, realización y
colocación de calcas, presentaciones y un etcétera
que iré completando en cierto modo de forma improvisada.
Para ello realizaré mientras redacto este reportaje varias
decoraciones simultáneas, para no caer en la tentación
de la rutina memorizada y poder describir con mayor exactitud
aquellos pequeños detalles que nos van apareciendo sobre
la marcha. Pero siguiendo unas premisas, estas decoraciones tienen
que estar al alcance de todo el mundo, se trata de una iniciación
al pintado y decoración, así que enfocaré
los pasos de manera que no tengamos que invertir mucho dinero
ni esfuerzo en material que seguramente no amortizaríamos
de ningún modo.
Animo
desde estas líneas a todos aquellos que, indecisos ante
el miedo de hacer un desastre, pierdan el temor y sigan este artículo
que, creo, demostrará que no es tan fiero el león
como lo pintan (valga la redundancia). Manos a la obra.
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Decapado
Este
proceso forma parte de la preparación para el pintado,
no es necesario si partimos de una maqueta o un coche sin pintar
pero teniendo algunos parámetros en cuenta como son un
lijado y un desengrasado que en este mismo primer capítulo
veremos.
Antes
de disponernos a despintar nuestro coche debemos prepararlo, para
ello lo despiezaremos totalmente, quitaremos habitáculo,
cristales, espejos, alerones, limpiaparabrisas, rejillas y todas
aquellas piezas que sean independientes de la carrocería,
ayudándonos con un juego de cuchillas de modelismo lavando
la carrocería una vez desmontado totalmente, así
quitaremos restos de virutas y otras partículas, ante todo
intentaremos trabajar lo más limpio posible.

Podríamos
saltarnos el decapado, de hecho mucha gente lo hace, pintando
sobre decoraciones monocromáticas o habiendo quitado tan
solo la tampografía. Es especialmente recomendable quitar
toda la pintura por varios motivos: hoy en día los fabricantes
de slot, en un admirable afán por mejorar la calidad de
sus reproducciones, culminan el aspecto visual de sus modelos
aplicando más capas de pintura, tampografía y barniz,
incluso en algunos casos también capas de preparación,
lo que unido a nuestras posteriores capas de pintura obtendríamos
un resultado basto, corriendo el riesgo de cubrir por exceso de
pintura detalles de la carrocería como pueden ser pequeñas
rejillas, marcos de puertas, etc. y pesado, en aquellos vehículos
que decoramos para competir nos interesará aplicar el mínimo
de capas para ahorrar peso.
Existen
infinidad de métodos para decapar, todos ellos en mayor
o menor medida efectivos, paso a describir los más habituales:
-Pulimento:
el pulimento, aplicado con un paño de algodón, actúa
como un microlijado en el que se ataca las capas más superficiales
de pintura, ideal para quitar tampografía, pero es dificil
atacar el barniz y las pinturas base. Por tanto lo utilizaremos
sólo en casos de tampografía sin barnizar o para
arreglar pequeños desperfectos.
-Alcohol:
uno de los métodos más usados para quitar pintura
es el del alcohol de farmacia (alcohol etílico de 96 a
98 grados). Se trata de sumergir la carrocería durante
unos minutos en un recipiente con alcohol, tras unos diez o quince
minutos la pintura comenzará a levantarse pudiendo terminar
de decapar con ayuda de un cepillo de dientes de dureza media
y con un trapo de algodón empapado también en alcohol,
sumergiendo más rato si fuese necesario y repitiendo hasta
quitar por completo la pintura. Hay que tener especial precaución
con el tiempo de inmersión, puesto que el plástico
usado por algunos fabricantes puede reblandecerse hasta deformar
la carrocería.
-Limpia
hornos: otro método que funciona muy bien es el limpia
hornos, se trata de introducir la carrocería en una bolsa
de plástico y llenarla de la espuma limpiadora, se cierra
herméticamente y se deja actuar una noche entera, la pintura
se habrá levantado y saldrá fácilmente con
un cepillo. El inconveniente de este método es que de todos
los limpia hornos que he probado tan solo una determinada marca
funciona correctamente, y una marca que al menos en estos lares
resulta bastante difícil de encontrar.
-Sosa
cáustica: otro de los métodos más usados,
pero el más peligroso de todos si cabe, disponible en cualquier
droguería se trata de mezclar sosa y agua en un recipiente
resistente al calor, como por ejemplo una olla vieja. La proporción
adecuada es uno de los puntos más discutidos, una buena
idea es mezclar un cuarto de kilo de sosa con un litro de agua,
es imprescindible usar guantes protectores, nunca tapar la mezcla,
procurar no inhalar los gases de la reacción y esperar
a que la disolución enfríe por completo antes de
introducir la carrocería y frotar con un cepillo de dientes
o de uñas. En caso de que la solución sea débil
podemos incrementar la cantidad de sosa, siguiendo las precauciones
anteriores.
-Líquido
de frenos: de forma de empleo similar al alcohol, el líquido
de frenos es incluso más efectivo que este al ser más
fuerte, la diferencia con el alcohol es que debemos agitarlo mientras
tenemos la carrocería sumergida. Al igual que los métodos
anteriores los tiempos de inmersión son relativos debido
a que cada fabricante usa su propio tipo de plástico y
unos son más resistentes que otros, así que siempre
en las primeras veces empezaremos con tiempos cortos de prueba.
-Lija
de agua: esta es la forma que uso actualmente y que os recomiendo
por ser rápida, económica, segura, limpia y eficaz.
Necesitamos papel de lija del llamado "de agua", puesto
que su finura necesita agua para funcionar correctamente y no
saturarse y perder sus propiedades lijadoras en un momento. Disponible
en cualquier tienda especializada de pinturas, recomiendo comprar
dos tipos de dureza al menos, 800 y 1200, siendo esta última
la más fina que usaremos para pulir, existen lijas mucho
más finas, pero para nuestra finalidad una 1200 nos dará
un acabado perfecto. El proceso es sencillo, se trata de irnos
al lavabo y abrir el grifo para que salga un hilo de agua no muy
grande, sujetamos con una mano la carrocería y con la otra
frotamos toda la superficie con la lija 800 mojándola constantemente,
hasta eliminar por completo la pintura.

En
todos los casos, incluso en los que nos preparamos para pintar
una carrocería que no necesita decapar, terminaremos lijando
la totalidad de la superficie con una lija de agua 1200 para eliminar
posibles rebabas o señales de molde y sobretodo para dar
una cierta porosidad a la carrocería que nos permitirá
un agarre óptimo de la pintura. En este momento es cuando
revisaremos la integridad de la superfície, es habitual
sobretodo en carrocerías de resina encontrarnos con pequeños
poros, rascadas o incluso la falta de alguna parte si nos disponemos
a pintar carrocerías viejas o de desguace. La solución
es la masilla de modelista, existen diversas marcas en el mercado,
cualquiera de ellas nos solucionará el problema. Normalmente
se presentan en formato bicomponente (epoxy), mezclamos a partes
iguales y amasamos hasta tener una pasta homogenea y tendremos
la masilla lista para ser usada, para aplicarla podemos hacerlo
directamente con las manos, usando guantes puesto que en ocasiones
puede ser muy pegajosa, o usando alguna herramienta como un escalpelo
o pequeña paletilla, aplicando sobre la pieza o parte a
recomponer, aquí entra la maña de cada uno, una
vez cubierta la parte a tapar dejamos secar, no nos preocupamos
de su forma hasta que haya endurecido, proceso que puede llegar
a durar más de dos dias. Una vez tengamos la masilla seca
le daremos forma, para ello lijaremos con la lija 800 en agua
hasta igualar al máximo la superfície, puliendo
finalmente con la lija 1200. Para rascadas o arañazos no
es necesario enmasillar como hemos visto, mojamos un pincel en
alcohol etílico y lo pasamos repetidamente por la masa
de masilla hasta conseguir impregnar el pincel de masilla diluida,
entonces "pintaremos" con masilla el surco del arañazo
hasta cubrirlo totalmente, dejaremos secar y puliremos con lija
como antes.
Para
finalizar limpiaremos con guantes la carrocería con agua
y jabón desengrasante para eliminar cualquier resto de
grasa, con esto evitaremos efectos indeseados en el pintado, y
la secamos con un secador de pelo con cuidado, el exceso de calor
podría deformarla. No la dejamos secar por sí sola
porque el agua del grifo suele dejar resíduos sólidos
de cal y otros minerales.
Albert
Jobal
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